Miembros de tres generaciones de una familia fueron masacrados en California, entre ellos una adolescente y su bebé.

Un tiroteo ocurrido el pasado lunes 16 de enero en el municipio de Goshen (ubicado en el condado de Tulare, estado de California) dejó 6 muertos, incluidos una madre de 17 años y su bebé de 6 meses, informaron autoridades locales.

La Oficina del Sheriff del Condado de Tulare comunicó que el suceso se produjo durante la madrugada en la vivienda número 6800 de Harvest Road, un domicilio en el que la semana pasada se detuvo a un joven e incautaron armas, marihuana y metanfetamina.

«Este nivel de violencia no responde al patrón de un pandillero común y corriente (…) Si disparan específicamente a todo el mundo en la cabeza, es que saben lo que hacen y se sienten cómodos con eso«, aseguró Mike Boudreaux, sheriff del condado de Tulare, en declaraciones al diario Los Angeles Times.

A consecuencia del tiroteo fallecieron cinco integrantes de la familia Parraz. Los fallecidos correspondían a tres generaciones diferentes.

Rosa Parraz, de 72 años, Eladio Parraz, de 52 años, Jennifer Analla, de 50 años, Marcos Parraz, de 19 años, Elyssa Parraz, de 17 años y Nycholaz Parraz, de 10 meses, fueron las víctimas mortales.

Los agentes encontraron dos personas sin vida en la puerta de la casaotra en una cama en el interior de la misma y tres más en una zona aledaña de esta localidad rural de unos 5 mil habitantes situada en el Valle Central del estado de California.

Al parecer, según el relato del sheriff, la madre adolescente intentaba huir con su hijo cuando fue asesinada. La evidencia forense determinó que los gatilleros se pararon sobre las victimas mientras efectuaban los disparos.

Por otra parte, dos mujeres sobrevivieron al ataque escondiéndose en un remolque de la propiedad tras haber visto por una cámara de seguridad a los autores de la masacre entrando por la fuerza al domicilio.

«Permítanme dejar esto muy claro: no todas estas personas en esta casa eran pandilleros«, señaló Boudreaux, y acotó que la madre y el niño fueron víctimas inocentes.

De acuerdo a reportes de medios locales, Elyssa Parraz había nacido en California. Al parecer la mujer se había mudado para vivir con la familia del padre de su hijo en Goshen.

La Policía estadounidense dio inicio a un monitoreo en las fronteras de México y Canadá para dar con los dos sospechosos. Por otro lado, la Oficina del FBI anunció que daría una recompensa de diez mil dólares para quien proporcione información sobre los implicados.

FUENTE: VISTAZO

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