El reciente paso del huracán Beryl ha dejado a los meteorólogos en alerta y ha roto paradigmas sobre lo que se esperaba de una temporada de huracanes temprana. Originado a fines de junio, Beryl desafió las normas establecidas al comportarse como un huracán de septiembre, alcanzando incluso la categoría 5, un hecho sin precedentes para el mes de julio en el Atlántico.

Phil Klotzbach, experto en huracanes de la Universidad Estatal de Colorado, señaló que este fenómeno temprano podría ser un indicio de una temporada de huracanes particularmente activa. Las aguas cálidas extraordinarias en el Atlántico y el Caribe han proporcionado el ambiente perfecto para el desarrollo rápido y la intensificación de tormentas, como lo demostró Beryl con su rápida intensificación y su capacidad para mantenerse fuerte frente a condiciones adversas.

Este evento ha reforzado las preocupaciones científicas sobre los impactos del cambio climático en los patrones de tormentas tropicales. La comunidad científica, incluido el equipo de Klotzbach, ha revisado al alza sus pronósticos para la temporada, anticipando hasta 25 tormentas con nombre, incluidos 12 huracanes y seis de ellos de categoría 3 o superior.

Actualmente, existe una pausa en la actividad tropical, atribuida en parte a factores atmosféricos como la presencia de aire seco y polvoriento en el Atlántico. Sin embargo, con la persistencia de aguas oceánicas excepcionalmente cálidas y condiciones favorables, se espera que la actividad tropical se reanude pronto.

La incertidumbre radica en cuándo y cómo volverá la actividad más intensa, pero Beryl ha dejado en claro que esta temporada de huracanes podría ser notablemente potente. Los expertos instan a estar preparados y monitorear de cerca las actualizaciones meteorológicas a medida que avanza la temporada.

FUENTE: ECUAVISA

Por fausto

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