Familiares de pacientes duermen afuera del Hospital Abel Gilbert.

La calle se ha convertido en su hogar y no es que ellos lo hayan querido así, unas viejas llantas, algunas cuerdas y unos cuantos plásticos soportan lo que, por ahora, es su refugio. Así pasan las horas decenas de personas que, día a día, duermen afuera del Hospital del Ministerio de Salud Abel Gilbert, en el Suburbio de Guayaquil esperando saber cómo siguen sus familiares internados allí.Luis se recuesta junto a su esposa, ambos llevan varios días en estas condiciones, pero la esperanza de ver a su familiar sano los mantiene allí.

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Se acomodan como pueden o con lo que tengan, es una lucha permanente en la que la desesperación los consume esperando el llamado de un guardia. En una especie de lotería anhelando escuchar el apellido de su familiar. Aunque viven historias distintas se han convertido en amigos, se dan la mano, se animan, se consuelan porque a veces hay malas noticias.

Un abrazo o algunas sonrisas les da fuerzas, pasaban las horas y el cansancio los vencía. Sobre cartones y unas cobijas se desprendían de la noche, otros, esperaban un poco más.

Llegó la madrugada y en esta zona del Suburbio de Guayaquil parecía que las horas no pasaran. Negocios informales son parte de este entorno en el que se intenta normalizar una extraña realidad.

FUENTE: ECUAVISA

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