Familiares narran el drama que se vive afuera de la Penitenciaría: ¿qué se sabe sobre los fallecidos?

Dolor e incertidumbre sienten los familiares de los recluidos en la Penitenciaría del Litoral. Dos días después de una cruenta masacre entre bandas, en la que han muerto 116 reos y otros 80 resultaron heridos, decenas de personas claman por información en el Coliseo Abel Jiménez Parra, ubicado en el parque Samanes, al norte de Guayaquil.

«A uno como familia, a uno le duele, porque no es un perro al que han matado, porque los policías son cómplices (…), a mí me duele demasiado porque yo soy madre y mi hijo está ahí, tiene unos cuantos días que no se conecta (a su teléfono celular)», dijo sollozando la madre de un privado de la libertad (PPL).

La mujer cuenta que, en la última conversación que tuvo con su hijo, él le reveló: «Mami aquí no sabemos cómo vamos a vivir».

También denunció que aún no recibido alguna información de parte de las autoridades. «Preguntan si tiene tatuaje o no, no pues, eso no debe de ser justo», lamentó.

«Queremos información porque no sabemos nada de nuestras familias, nuestros hijos, porque yo tengo mi hijo aquí, no sé nada de mi hijo», manifestó otra mujer que no reveló su identidad.

Los familiares de los detenidos siguen en la incertidumbre de saber el destino de sus parientes. Todavía no hay listado ni de vivos ni de fallecidos.

Sobre la asistencia que brinda desde este jueves 30 de septiembre la Gobernación del Guayas en el coliseo, el coronel Henry Coral, director nacional de la Policía Técnica Científica, detalló que se trata de un centro de información donde operan varias instituciones: Policía Nacional, Ministerio de Salud Pública, personal del Municipio e Intendencia, coordinando actividades para entregar información de los heridos y fallecidos en la Penitenciaría.

«Nosotros recabamos toda la información, números telefónicos y contactos del familiar, para comunicarnos directamente e indicarle alguna noticia, cuando tengamos certeza de la identidad (del cadáver)», detalló Coral.

Añadió que, lastimosamente hay más de 100 cuerpos en el proceso de identificación, a los que también hay que realizarles la autopsia respectiva. Por este motivo, se trajo personal técnico de otras provincias, especializado en identificación humana y médicos legistas, para tratar de acelerar este proceso.

Según informó el director, los cuerpos han llegado en distintas condiciones: sin información, por lo que hay que realizar un cotejo para obtener la identidad de la persona; además, los médicos legistas tienen un promedio de aproximadamente dos horas para la autopsia, pero si las condiciones físicas son más complicadas (hay cuerpos decapitados y quemados) se podría ampliar ese tiempo.

La presencia de soldados en los exteriores de la prisión, que es parte de un gran complejo penitenciario en Guayaquil, fue reforzada a raíz de la reyerta con armas de fuego. Policías a caballo también resguardan el lugar.

La Fiscalía señaló que «la lucha por ostentar el poder al interior de la Penitenciaría del Litoral y la intención de parte de las autoridades de trasladar a los cabecillas de organizaciones delictivas a otros centros penitenciarios del país, habrían sido los detonantes de los enfrentamientos», que dejaron varios presidiarios decapitados.

Con la intervención de la Policía «se evitó que haya más muertes violentas», manifestó por su parte el general Fausto Buenaño, comandante policial en Guayaquil.

Los amotinados, que incluso tenían en su poder un fusil, «nos atacaron con armas largas, armas cortas», aseguró.

Por su parte, el órgano gubernamental a cargo de las prisiones (SNAI) ha informado que la policía y la fiscalía «continúan levantado información» en la cárcel, que permanece acordonada por militares.

FUENTE: VISTAZO

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